Una ciudad ahogada entre basura, abandono e inseguridad, mientras su alcalde duerme tranquilo soñando con el 2027. La caricatura retrata a un José Luis Urióstegui indiferente ante el caos de Cuernavaca: calles destruidas, ciudadanos hartos y montañas de desechos que reflejan el desgaste de un gobierno más preocupado por el poder que por rescatar la capital morelense.
“CUERNAVACA SE AHOGA EN BASURA… Y URIÓSTEGUI SIGUE SOÑANDO CON EL 2027”










