Apicultura en Morelos: un sector con potencial económico que enfrenta retos para crecer

La producción de miel en Morelos se mantiene como una de las actividades agropecuarias con mayor impacto ambiental y económico para las comunidades rurales. Aunque el estado no figura entre los mayores productores del país, su diversidad de flora y clima le permiten obtener miel de alta calidad, reconocida por su variedad de aromas y sabores.

En la entidad se estima la participación de entre 700 y 900 productores apícolas, quienes manejan alrededor de 30 mil colmenas. La producción anual oscila entre 700 y mil toneladas de miel, volumen que varía de acuerdo con las condiciones climáticas, la disponibilidad de floración y los periodos de sequía que, en los últimos años, han afectado la actividad.

Los principales municipios productores son Puente de Ixtla, Amacuzac, Jojutla, Tlaquiltenango, Tetecala, Ayala, Tepalcingo, Axochiapan, Yecapixtla y Jonacatepec, donde la apicultura representa una fuente complementaria de ingresos para cientos de familias campesinas.

Especialistas coinciden en que uno de los principales desafíos del sector es fortalecer las unidades de producción mediante la renovación de colmenas, el mejoramiento genético de las abejas reina, el combate a plagas como la varroa y la incorporación de tecnología que permita incrementar la productividad sin afectar el equilibrio ambiental.

En este contexto, los programas de fomento apícola enfocados en el fortalecimiento de las unidades de producción han permitido que algunos apicultores mejoren el manejo de sus apiarios. productores morelenses, explican que para mantener sanas sus colmenas durante la temporada de estiaje, se ponen plantas florares para recuperar material que permanecía sin utilizar e incrementar la capacidad productiva de su unidad, con la expectativa de ampliar la producción de miel, abejas reina y otros derivados.

Además de generar miel, la apicultura impulsa la producción de propóleo, polen, cera y jalea real, productos con creciente demanda en los mercados nacional e internacional. Sin embargo, su mayor aportación se encuentra en la polinización, un proceso indispensable para la producción de alimentos y la conservación de los ecosistemas.

Expertos estiman que cerca del 75% de los cultivos destinados al consumo humano dependen, en alguna medida, de los polinizadores, por lo que fortalecer la apicultura también significa contribuir a la seguridad alimentaria y a la preservación de la biodiversidad.

Frente a los efectos del cambio climático, la reducción de áreas de floración y el uso indiscriminado de agroquímicos, el desarrollo de la apicultura en Morelos se perfila como una estrategia clave para impulsar la economía rural, proteger el medio ambiente y consolidar una actividad que ofrece oportunidades de crecimiento para las nuevas generaciones de productores.