¡LAS CLASES TERMINAN, PERO LA INDIGNACIÓN SIGUE! VIRIDIANA LEÓN HABLA DE UN CIERRE “SIN CONTRATIEMPOS” PESE A LAS MUERTES QUE SACUDIERON A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
Por:Roberto Albarrán
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos podrá concluir formalmente su semestre el próximo viernes 19 de junio, pero difícilmente podrá cerrar uno de los periodos más dolorosos, conflictivos y cuestionados de su historia reciente.
La rectora Viridiana Aydeé León Hernández aseguró que el ciclo académico avanza hacia una conclusión ordenada y sin riesgos, luego de meses de mesas de diálogo, protestas estudiantiles, suspensión de actividades y esquemas de recuperación académica.
“Hemos podido convivir con ambos sistemas. Ahora, muchos de los estudiantes ya terminaron clases, están entregando trabajos, en exámenes finales y estamos en esa normalización de las actividades académicas”, declaró.
Sin embargo, sus palabras contrastan con una comunidad que todavía arrastra el miedo, el enojo y el dolor provocado por los feminicidios de las estudiantes Kimberly Ramos y Karol Toledo, así como por la reciente muerte de Michelle Itzayana, alumna de bachillerato incorporado a la máxima casa de estudios.
Hablar de “normalización” y de un semestre concluido “sin contratiempos” resulta insuficiente frente a los acontecimientos que obligaron a miles de jóvenes a abandonar temporalmente las aulas para tomar las calles, ocupar instalaciones y exigir seguridad, justicia y respuestas institucionales.
La conclusión administrativa del calendario no borra los días de paro, las movilizaciones ni los reclamos de estudiantes que acusaron a las autoridades universitarias de actuar tarde y de mantener una comunicación distante ante la emergencia.
Aunque Rectoría sostiene que el diálogo permitió restablecer las actividades, sectores estudiantiles llegaron a rechazar algunas convocatorias por considerarlas unilaterales y reclamaron garantías reales de seguridad, acompañamiento y ausencia de represalias.
El semestre podrá cerrarse en los documentos oficiales, pero la crisis de confianza permanece abierta. Las entregas finales y los exámenes ordinarios no pueden convertirse en una cortina para minimizar una tragedia que marcó profundamente a la comunidad universitaria.
Las declaraciones de Viridiana León exhiben un tono triunfalista que parece colocar el cumplimiento del calendario por encima del dolor colectivo. Terminar las clases no equivale a resolver la inseguridad ni a responder plenamente a las demandas que originaron el movimiento estudiantil.
La UAEM necesita algo más que presumir el regreso a las aulas: requiere explicar qué medidas concretas fueron adoptadas, cómo serán evaluadas y de qué manera garantizará que ninguna estudiante vuelva a sentirse abandonada o desprotegida.
Porque el semestre termina, pero las preguntas siguen: ¿qué cambió realmente después de las protestas?, ¿quién asumirá responsabilidades institucionales? y ¿qué garantías existen para evitar que otra familia universitaria vuelva a vivir una tragedia?
La normalidad que presume Rectoría no podrá decretarse desde una oficina. Tendrá que construirse con resultados, seguridad, sensibilidad y respeto hacia las víctimas y la comunidad que todavía exige justicia.










