Si Mientras autoridades hablan de sustentabilidad y cuidado del agua, la realidad es alarmante: de las 134 Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) registradas en Morelos, solamente 65 operan correctamente. Esto significa que 69 plantas presentan fallas, operan deficientemente o simplemente están fuera de servicio, dejando miles de litros de aguas residuales con riesgo de terminar en ríos, barrancas y mantos acuíferos.
La situación evidencia años de abandono, falta de mantenimiento y una deficiente gestión municipal de la infraestructura hidráulica. Especialistas han advertido que muchas plantas atraviesan un ciclo permanente de inversión, deterioro, abandono y rehabilitación, provocando que recursos públicos millonarios terminen desperdiciados.
A esto se suma que apenas el 66 por ciento de las viviendas del estado cuenta con cobertura de alcantarillado, por lo que una parte importante de las aguas residuales ni siquiera llega a recibir tratamiento adecuado.
Aunque la Comisión Estatal del Agua (CEAGUA) informó que ha brindado asistencia técnica a 16 plantas y mantenimiento a otras 20, el rezago sigue siendo enorme. Cada planta inoperante representa una amenaza directa para la calidad del agua, la salud pública y los ecosistemas de Morelos.
La falta de operación adecuada también limita la reutilización del agua tratada para actividades agrícolas, industriales y comunitarias, en una entidad que enfrenta cada vez mayores presiones por la disponibilidad del recurso hídrico.
El problema no es menor: casi la mitad de la infraestructura destinada al saneamiento del agua en Morelos no cumple su función, mientras los municipios continúan enfrentando dificultades para garantizar su operación y mantenimiento.
La situación representa un riesgo ambiental y sanitario para la entidad, ya que el mal funcionamiento de estas instalaciones favorece la contaminación de ríos, barrancas y mantos acuíferos.
El propio diagnóstico de la Comisión Estatal del Agua (CEAGUA) reconoce que muchas plantas administradas por los municipios enfrentan ciclos constantes de inversión, abandono y rehabilitación, generando mayores costos y desperdiciando recursos públicos.
En la región sur del estado se tienen identificadas 11 plantas tratadoras, de las cuales cinco operan con deficiencias y seis permanecen fuera de servicio, reflejando la magnitud del problema.
Mientras las autoridades buscan rescatar parte de la infraestructura, especialistas advierten que sin mantenimiento permanente, personal capacitado y una verdadera estrategia de operación, Morelos continuará perdiendo una batalla clave para la protección de sus recursos hídricos, la realidad amigo lector es simple el dinero está tirado en el
Drenaje de 69
Plantas tratadoras en Morelis que no funcionan y amenazan Rios y Acuíferos.










