¡MIL 600 DIENTES DE LECHE ESTREMECEN A MÉXICO! DESDE CUERNAVACA, RAMÓN CASTRO EXIGE RESPUESTAS PARA LAS MADRES BUSCADORAS

La cifra sacudió la homilía dominical en la Catedral de Cuernavaca: mil 600 dientes de leche que, según la denuncia de una madre buscadora, habrían sido recuperados a lo largo de varios años en Zacapu, Michoacán. También se reportaron piezas dentales de adultos y fragmentos óseos. Ante los fieles, monseñor Ramón Castro Castro pidió investigar hasta esclarecer qué ocurrió y dar una respuesta a las familias que buscan a sus desaparecidos.

El obispo no presentó la denuncia como un hallazgo confirmado. Insistió en que todavía no existe un dictamen público que determine si las piezas son humanas, si pertenecen a menores o a cuántas personas corresponden. Pero lanzó una pregunta que atravesó su sermón: ¿cómo seguir de largo ante el dolor de las madres buscadoras? Para Castro, la incertidumbre obliga a investigar con rigor; no autoriza a las instituciones a guardar silencio ni a dejar a las familias sin respuestas.

Las lecturas de ese domingo dieron fuerza a su llamado. El profeta Ezequiel habló de recapacitar y volver a practicar la justicia; san Pablo pidió dejar de mirar sólo por el interés propio y atender al prójimo. En el Evangelio, Jesús contó la historia de dos hijos enviados a trabajar a una viña: uno prometió ir, pero no fue; el otro se negó al principio, se arrepintió y finalmente cumplió. Castro llevó esa parábola a la realidad de hoy: decir que importa el sufrimiento ajeno sirve de poco si nadie da un paso para acompañar a quien lo padece.

En la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el prelado habló también de niñas, niños y adolescentes que huyen de la guerra, la pobreza y la violencia, algunos separados de sus familias. Después volvió la mirada a Zacapu y a las madres buscadoras. Advirtió que una tragedia puede quedar reducida a una cifra en las noticias mientras, detrás de ella, hay personas esperando saber qué pasó con sus seres queridos.

Desde la Catedral de Cuernavaca, su mensaje fue un reclamo de verdad y una sacudida a la indiferencia: que se investigue la denuncia, que se informe con claridad y que ninguna madre tenga que enfrentar sola la búsqueda de su hijo.