“Que el dolor nos una por la paz”: Monseñor Ramón Castro alza la voz tras el asesinato del alcalde de Temoac

La violencia volvió a estremecer a Morelos con el asesinato del presidente municipal de Temoac, Valentín Lavín Romero, quien fue atacado a balazos al interior de la Presidencia Municipal. El crimen provocó una profunda consternación en la entidad y motivó un llamado urgente de la Iglesia católica para recuperar la paz y la reconciliación.

El obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Monseñor Ramón Castro Castro, expresó su pesar por los hechos y exhortó a la sociedad a no permitir que la violencia se convierta en la normalidad.

“Lamento con dolor los hechos acontecidos este día en Temoac. Que este dolor nos impulse a rechazar toda violencia y a trabajar unidos por la paz, la justicia y la reconciliación que tanto necesita nuestro Morelos y todo nuestro país.”

Como mensaje de esperanza en medio de la tragedia, el prelado recordó las palabras de la Sagrada Escritura:

“No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Yo te fortalezco y te auxilio, te sostengo con la diestra de mi justicia.” (Isaías 41:10).

De acuerdo con los primeros reportes de las autoridades, el ataque ocurrió alrededor de las 12:32 horas, cuando hombres armados ingresaron al edificio del Ayuntamiento y dispararon en repetidas ocasiones contra el edil. Los agresores huyeron en motocicleta, mientras cuerpos de emergencia acudieron al lugar, donde minutos después se confirmó el fallecimiento del alcalde.

La Fiscalía General del Estado de Morelos inició las investigaciones correspondientes para esclarecer el homicidio y dar con los responsables. Hasta el momento no se han informado detenciones ni una línea de investigación definitiva.

El crimen ocurre apenas unos meses después de que Lavín Romero sobreviviera a un atentado armado registrado el pasado 31 de enero sobre la carretera federal México-Oaxaca, ataque que lo obligó a separarse temporalmente del cargo para recibir atención médica.

Más allá de las investigaciones judiciales, el asesinato del alcalde reaviva la preocupación por la violencia que enfrenta Morelos y por los riesgos que viven quienes desempeñan funciones públicas.

El mensaje de Monseñor Ramón Castro Castro trasciende el ámbito religioso y se convierte en un llamado a la conciencia colectiva: que el dolor no alimente más odio, sino que fortalezca el compromiso de autoridades y ciudadanos para construir un estado donde prevalezcan la justicia, el diálogo y la paz.

Mientras la exigencia de esclarecer este crimen crece, Morelos enfrenta nuevamente una realidad que reclama respuestas firmes, instituciones fortalecidas y un esfuerzo conjunto para impedir que la violencia siga arrebatando vidas y debilitando la vida pública.