HASTA QUE POR FIN TRABAJAN EN CUERNAVACA: ATIENDEN LA AVENIDA QUE CADA TEMPORAL SE CONVIERTE EN RÍO

Después de años de automóviles varados, corrientes capaces de arrastrar unidades y motores dañados por el agua, el Ayuntamiento interviene Heroico Colegio Militar; ahora deberá demostrar que las obras no llegaron demasiado tarde.


Por Roberto Albarrán

Tuvieron que pasar años de inundaciones, automóviles atrapados y vialidades convertidas en auténticos ríos urbanos para que el Ayuntamiento de Cuernavaca finalmente comenzara a intervenir uno de los puntos más peligrosos de la zona norte.
El gobierno municipal anunció trabajos de bacheo y renivelación sobre las avenidas Universidad y Heroico Colegio Militar, además de Buenavista del Monte, bajo el argumento de mejorar la circulación durante la temporada de lluvias.
Las labores son necesarias, pero llegan después de una larga cadena de afectaciones que los automovilistas conocen perfectamente: basta una tormenta intensa para que el agua descienda desde las partes altas, gane fuerza sobre las pendientes y transforme Heroico Colegio Militar en una trampa para vehículos particulares, motociclistas y unidades del transporte público.
No se trata de un problema reciente ni de una lluvia extraordinaria.
Desde 2018 existen registros públicos de vehículos varados en Heroico Colegio Militar y Calzada de los Reyes. En 2021, automovilistas nuevamente quedaron atrapados por los encharcamientos. Para septiembre de 2025, una tormenta volvió a evidenciar el problema: el agua superó los 40 centímetros en distintos puntos de la zona norte y dejó al menos una decena de unidades varadas entre Teopanzolco y Heroico Colegio Militar.
La zona de La Paloma de la Paz tampoco quedó fuera de las afectaciones. El agua acumulada complicó los cruces peatonales y la circulación en uno de los accesos más importantes de Cuernavaca.
Cada temporada se repite la misma escena: conductores intentando avanzar entre agua lodosa, automóviles detenidos, motores inundados, basura arrastrada por la corriente y largas filas de vehículos esperando que disminuya el nivel.
¿A DÓNDE MANDARÁN TODA EL AGUA?
Además del mantenimiento vial, el Ayuntamiento construye una rejilla pluvial a la altura del Escudo del Estado de Morelos, en la colonia Buenavista.
El proyecto oficial contempla una rejilla reforzada, una caja pluvial tipo C, 40 metros lineales de tubería corrugada de alta densidad y la rehabilitación del pavimento con concreto hidráulico.
La obra tendría como objetivo captar los escurrimientos que descienden desde avenida Universidad, la carretera federal México–Cuernavaca y la zona de La Paloma de la Paz, para conducirlos hacia una barranca que atraviesa terrenos de la 24/a Zona Militar.
Sin embargo, permanece una pregunta que las autoridades deben responder con estudios técnicos y no solamente con discursos: ¿esa barranca cuenta con la capacidad suficiente para recibir el enorme caudal que baja durante una tormenta intensa?
Concentrar grandes volúmenes de agua en un cauce reducido obliga a garantizar su limpieza, estabilidad, capacidad hidráulica y libre circulación aguas abajo. De lo contrario, el problema únicamente podría trasladarse de una avenida inundada hacia otro punto de riesgo.
Tampoco ha quedado clara la inversión total.
Mientras el boletín oficial de la flamante area de comunicación Social del Ayuntamiento señala un monto de dos millones 889 mil 663 pesos para la rejilla, tubería y rehabilitación del pavimento, declaraciones previas del alcalde José Luis Urióstegui hicieron referencia a una obra cercana a los seis millones de pesos para captar y conducir el agua hasta la barranca de la zona militar.
El Ayuntamiento deberá precisar si se trata de proyectos diferentes, etapas complementarias o un ajuste presupuestal.
EL BACHEO NO BASTARÁ
Colocar mezcla asfáltica y renivelar la superficie puede mejorar temporalmente la circulación, pero no resolverá por sí solo el problema si continúan saturados los drenajes, las alcantarillas permanecen obstruidas o la nueva infraestructura resulta insuficiente frente a la fuerza de los escurrimientos.
La verdadera prueba no será la fotografía de las brigadas trabajando ni el boletín difundido por el gobierno municipal.
La prueba llegará con la próxima tormenta.
Será entonces cuando los ciudadanos sabrán si Heroico Colegio Militar dejó de ser un río urbano o si las obras sólo sirvieron para tapar, una vez más, los daños visibles de un problema ignorado durante años.
Por ahora, hasta que por fin trabajan en Cuernavaca, los automovilistas esperan que esta intervención no sea otra reparación superficial y que ninguna familia vuelva a perder su patrimonio bajo el agua