El sonido del balón, la orientación de las voces y una voluntad inquebrantable guiaron a futbolistas con discapacidad visual durante un partido de exhibición presenciado por la gobernadora Margarita González Saravia.
En la cancha no hicieron falta miradas para encontrar el balón. Bastaron el sonido, la concentración, las voces de los compañeros y el deseo de demostrar que ninguna discapacidad es capaz de apagar la pasión por el futbol.
En pleno corazón de Cuernavaca, donde la Plaza General Emiliano Zapata Salazar se ha transformado en un punto de encuentro mundialista, futbolistas con discapacidad visual de Morelos y la Ciudad de México protagonizaron una exhibición que superó cualquier marcador.
Cada movimiento estuvo acompañado por el sonido del balón. Cada pase exigió confianza absoluta. Cada disparo representó el esfuerzo de quienes han aprendido a desafiar obstáculos dentro y fuera de la cancha.
El público guardaba silencio durante las jugadas para permitir que las y los atletas escucharan las señales. Después, cuando el balón se acercaba a la portería, la calma se rompía entre aplausos, emociones y gritos de aliento.
La gobernadora Margarita González Saravia presenció el encuentro como parte de las actividades de “Morelos, La Primavera del Mundial”, estrategia con la que el Gobierno estatal busca que la emoción de la Copa Mundial de la FIFA 2026 llegue también a quienes históricamente han enfrentado barreras para acceder al deporte.
Sobre el césped sintético, las y los jugadores mostraron que el futbol no solamente se observa: también se escucha, se siente y se juega con el corazón.
Entre las participantes estuvo Keisy Britany Barrera Villalba, una joven de apenas 13 años, originaria de Amayuca, municipio de Jantetelco, quien agradeció la oportunidad de aprender, convivir y practicar el deporte que le apasiona.
“Me siento muy agradecida porque nos apoyan y nos enseñan a hacer cosas nuevas, y a aprender lo que nos gusta, como el deporte”, expresó.
Sus palabras reflejaron el verdadero significado de aquella jornada. No se trató únicamente de un partido de exhibición, sino de abrir espacios para que todas las personas puedan participar, competir y sentirse parte de una celebración mundialista que también pertenece a Morelos.
La cancha de futbol 7, instalada por el Instituto del Deporte y Cultura Física del Estado de Morelos y la Secretaría de Infraestructura, permanecerá en la plaza hasta el próximo 19 de julio.
Durante este periodo se llevarán a cabo retas mundialistas, torneos relámpago, futbol tenis, concursos de penales, dominadas, desafíos de habilidades, actividades escolares y encuentros dirigidos a la ciudadanía.
Después del partido, Margarita González Saravia recorrió los diferentes espacios de las Caravanas del Mundial, donde familias, niñas, niños y jóvenes participaron en el intercambio y personalización de estampas, espectáculos de destreza física, fotografías con la réplica oficial de la Copa del Mundo y competencias en una zona gamer.
Las caravanas han visitado 20 municipios y buscan recorrer toda la entidad para acercar experiencias deportivas y recreativas a las comunidades.
Pero aquella tarde, la imagen más poderosa no fue la réplica de la copa ni la decoración mundialista.
Fue la de un grupo de futbolistas corriendo detrás de un balón que podían escuchar, pero no mirar; confiando plenamente en sus compañeros y demostrando que, cuando existen oportunidades, el talento puede derribar cualquier barrera.
En esa cancha de Cuernavaca, la inclusión dejó de ser un discurso para convertirse en movimiento, esfuerzo y goles.
Porque el futbol también se juega en la oscuridad, y en Morelos ninguna persona debe quedarse fuera de la cancha.










