La humanidad enfrenta una profunda crisis de convivencia marcada por relaciones superficiales, individualismo y aislamiento, advirtió el obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, quien hizo un llamado a recuperar la comunión, la unidad y la capacidad de escuchar a los demás como camino para reconstruir el tejido social.
Durante la homilía dominical con motivo de la solemnidad de la Santísima Trinidad, el también presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano señaló que la realidad actual muestra familias que comparten un mismo espacio físico, pero que han perdido la cercanía y el encuentro auténtico entre sus integrantes.
“Hoy el mundo vive con relaciones muy frágiles, relaciones utilitarias y muchas veces superficiales. Hay familias que conviven bajo el mismo techo, pero que hace mucho tiempo dejaron de encontrarse verdaderamente los unos con los otros”, expresó ante los fieles reunidos en la Catedral de Cuernavaca.
El prelado sostuvo que esta situación también se refleja en distintos ámbitos de la sociedad, donde abundan las opiniones y confrontaciones, pero escasea la capacidad de escuchar y dialogar. Señaló que mientras se exalta la libertad individual, aumentan la soledad, la indiferencia y el aislamiento interior.
Frente a este panorama, afirmó que el mensaje de la Santísima Trinidad representa una respuesta vigente para los desafíos actuales, al recordar que la plenitud humana solo puede alcanzarse cuando se aprende a vivir para los demás y a construir relaciones basadas en el amor y la comunión.
Ramón Castro recordó una reflexión de San Agustín, quien afirmaba que “donde hay amor, ahí está la Trinidad”, destacando que la contemplación de este misterio no aleja a las personas de la realidad cotidiana, sino que las impulsa a ser más humanas, solidarias y comprometidas con la reconciliación.
En ese sentido, aseguró que cada gesto de perdón, cada palabra pronunciada con verdad y caridad, así como cada esfuerzo por construir unidad, representan una manifestación concreta de los valores que la sociedad necesita recuperar.
El obispo también advirtió que fenómenos como la rivalidad, el egoísmo y la indiferencia continúan debilitando la convivencia social, por lo que llamó a formar hombres y mujeres capaces de tender puentes, escuchar al prójimo y caminar juntos en la búsqueda del bien común.
“La grandeza no se trata de imponerse ni de demostrar poder; la verdadera grandeza se demuestra entregándose al otro”, enfatizó.
Finalmente, señaló que uno de los desafíos más importantes de la Iglesia es hacer visible el amor en medio de una humanidad cansada, dividida y polarizada, por lo que invitó a los creyentes a practicar la escucha, la paciencia y la comprensión como herramientas fundamentales para construir una sociedad más fraterna.
Con este mensaje, Ramón Castro Castro exhortó a la población a reflexionar sobre la importancia de fortalecer los lazos familiares, comunitarios y sociales, recordando que solo a través de la unidad y el encuentro auténtico será posible superar la creciente polarización que enfrenta la sociedad contemporánea.










