El Congreso del Estado rinde homenaje póstumo a Manuel León Díaz, autor de la marcha “Morelenses”, en una ceremonia cargada de simbolismo, unidad y profundo amor por la tierra suriana
En un acto lleno de solemnidad, emoción y profundo sentido de identidad, el Congreso del Estado de Morelos convirtió el Salón de Plenos en un recinto de memoria viva para rendir homenaje póstumo a Manuel León Díaz, el maestro, músico y autor de la histórica marcha “Morelenses”, una obra que desde hace 96 años sigue latiendo en el corazón de un pueblo orgulloso de su historia, su raíz y su destino.
No fue una ceremonia cualquiera. Fue un momento de reivindicación de la memoria, de reconocimiento a un legado que ha trascendido generaciones y de exaltación a una de las piezas musicales que mejor retratan el espíritu de unidad del pueblo morelense. En el marco de la Sesión Solemne por el 157 Aniversario de la Erección del Estado de Morelos como Entidad Federativa, diputadas y diputados de la LVI Legislatura honraron a quien convirtió en versos y notas musicales el sentimiento de pertenencia de todo un estado.
La escena estuvo marcada por la presencia de las principales figuras de la vida pública de Morelos: la gobernadora Margarita González Saravia, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Emilio Elizalde Figueroa, representantes del Congreso de la Unión, alcaldesas, alcaldes, integrantes de organismos autónomos y, especialmente, los familiares del homenajeado, entre ellos su nieto Teodoro Lavín León, quien vivió uno de los momentos más significativos de la jornada.
Desde la máxima tribuna del estado, el diputado Rafael Reyes Reyes pronunció un mensaje cargado de simbolismo y reflexión, al destacar que en tiempos marcados por tensiones y desafíos, recordar la narrativa de Manuel León Díaz significa también convocar a la reconciliación, a la solidaridad y al trabajo común. Su llamado fue claro y contundente: hacer del amor por Morelos no solo un discurso, sino una práctica diaria traducida en acciones, unidad y compromiso público.
La fuerza del homenaje no estuvo únicamente en las palabras, sino en el peso histórico del personaje recordado. Manuel León Díaz no sólo compuso una marcha; construyó una identidad. En sus cuatro estrofas dejó sembrada una convocatoria que hoy sigue vigente: la de reconocernos como parte de una misma tierra, de una misma lucha y de un mismo orgullo. Su obra, lejos de quedarse atrapada en el pasado, volvió a resonar como un mensaje urgente para el presente.
En uno de los momentos más emotivos de la ceremonia, Teodoro Lavín León, nieto del homenajeado, tomó la palabra para recordar que cada vez que se escuche la marcha “Morelenses”, no sólo debe evocarse su origen, sino su propósito más profundo: unir al pueblo morelense, fortalecer la identidad colectiva y renovar el compromiso de amar a Morelos con todo el corazón. Su intervención tocó fibras sensibles al subrayar que Morelos no es sólo geografía, sino una comunidad viva que se engrandece cuando avanza unida.









