RAFAEL REYES, A LA ALTURA DE MORELOS: MEMORIA, IDENTIDAD Y COMPROMISO EN EL 157 ANIVERSARIO DEL ESTADO

Desde el Congreso, el coordinador de Morena enaltece el legado de Manuel León Díaz y reivindica la unidad como ruta para honrar a Morelos

En una jornada cargada de simbolismo, el líder parlamentario puso en el centro el orgullo de ser morelense y el deber de servir con visión de estado

En el corazón de una fecha que no pasa desapercibida para la historia ni para la conciencia colectiva del estado, Rafael Reyes Reyes, coordinador de la fracción parlamentaria de Morena en el Congreso de Morelos, se mostró a la altura del momento político y simbólico que representa el 157 aniversario de la creación de Morelos como entidad federativa.

No fue una jornada cualquiera. Fue una de esas ceremonias donde el peso de la historia se siente en el ambiente, donde los nombres del pasado vuelven a cobrar vida y donde las palabras, cuando se dicen con convicción, adquieren una dimensión distinta. Bajo ese contexto solemne, Rafael Reyes asumió con seriedad el significado del aniversario y del homenaje póstumo a Manuel León Díaz, autor de la emblemática Marcha Morelenses, una pieza que no solo forma parte del patrimonio cultural del estado, sino también del alma cívica de su gente.

Con un mensaje de profundo sentido institucional, el legislador morenista evocó el valor de la unidad como uno de los principios más vigentes para quienes habitan esta tierra. En la Marcha Morelenses, dijo en esencia, no solo habita una composición musical: habita un llamado permanente a anteponer el amor por Morelos sobre cualquier interés personal o de grupo.

Y ahí, precisamente ahí, estuvo el fondo político de su mensaje.

Porque al poner sobre la mesa la necesidad de sumar esfuerzos por la entidad, Rafael Reyes no habló únicamente del pasado, sino también del presente y del futuro de Morelos. Habló como actor legislativo, pero también como un hombre consciente de que los tiempos exigen altura de miras, cohesión social y un compromiso real con el desarrollo del estado.

En un escenario donde con frecuencia la política se desgasta entre disputas menores, el coordinador de Morena optó por un tono distinto: el de la memoria con propósito, el de la identidad con responsabilidad, el de la conmemoración que no se queda en el protocolo, sino que invita a la reflexión pública.

La figura de Manuel León Díaz sirvió así como punto de encuentro entre la historia y la tarea actual del servicio público. Su obra, convertida en símbolo del orgullo morelense, fue retomada por Rafael Reyes como una brújula moral en tiempos donde Morelos necesita no solo discursos, sino convicciones firmes.

La escena tuvo una carga de color político y humano: la evocación de una tierra orgullosa de su origen, el reconocimiento a uno de sus hijos ilustres y la presencia de un coordinador parlamentario que entendió que en las fechas grandes no basta con asistir, hay que representar con dignidad el sentir de un pueblo.