ENTRE ASALTOS Y MIEDO, URIÓSTEGUI ADMITE QUE LA SEPRAC “NO DA RESULTADOS”

“¡POR MI CULPA, POR MI GRAN CULPA!”: URIÓSTEGUI ADMITE FRACASO EN SEGURIDAD MIENTRAS CUERNAVACA SE HUNDE EN ASALTOS

El alcalde de Cuernavaca reconoce que la SEPRAC no da resultados; ciudadanos viven bajo el miedo de asaltos bancarios, robos a automovilistas, peatones y transporte público.


En una declaración que encendió la indignación social y confirmó lo que miles de ciudadanos viven diariamente en las calles, el alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado admitió públicamente que la estrategia de seguridad implementada por la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC) simplemente no está funcionando.

Para muchos ciudadanos, sus palabras sonaron como un “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”.

“Mucha gente empezó a decir que la SEPRAC no está dando resultados. Estoy de acuerdo, no está dando resultados”, declaró el edil, reconociendo el fracaso de una estrategia que hoy mantiene a Cuernavaca atrapada entre el miedo, los asaltos y la violencia cotidiana.

Mientras tanto, la delincuencia parece haberse apoderado de distintos puntos de la capital morelense. Los asaltos bancarios y robos a cuentahabientes continúan sembrando terror; automovilistas denuncian atracos incluso mientras realizan transmisiones en vivo desde sus vehículos; peatones son despojados de sus pertenencias en plena vía pública y usuarios del transporte colectivo aseguran viajar diariamente con temor a ser víctimas de la delincuencia.

Rutas del transporte público, cajeros automáticos y avenidas principales se han convertido en escenarios constantes de robos y hechos violentos que alimentan la percepción de una ciudad rebasada por la inseguridad.

El propio Urióstegui reconoció durante la Mesa de Seguridad que los bancos y cajeros automáticos representan un “foco rojo”, al señalar que las instituciones financieras también deben involucrarse en la prevención del delito.

“Si no participan también en la prevención, están dejando expuestos a sus cuentavientes”, expresó.

Sin embargo, para gran parte de la ciudadanía, las declaraciones del alcalde no son suficientes frente a una realidad marcada por asaltos, miedo e incertidumbre.

Hoy, en Cuernavaca, salir al banco, manejar un vehículo, caminar por la calle o subir al transporte público puede convertirse en un riesgo.