El sonido del listón al cortarse no fue uno más.
Para cientos de familias de Jojutla significó cerrar una herida que permaneció abierta desde aquel 19 de septiembre de 2017, cuando el terremoto derrumbó paredes, hogares y parte de la memoria colectiva de uno de los municipios más golpeados por la tragedia.
Este jueves, el corazón de Jojutla volvió a latir.
Entre aplausos, abrazos y miradas cargadas de nostalgia, la gobernadora Margarita González Saravia acompañó al presidente municipal Alán Martínez García en la reapertura del Palacio Municipal, edificio emblemático que durante casi nueve años permaneció marcado por las grietas del sismo y el dolor de un pueblo entero.
Bajo el intenso calor del sur de Morelos, habitantes de distintas colonias comenzaron a llegar desde temprano para presenciar un momento que muchos pensaron tardaría más tiempo en ocurrir. Algunos tomaban fotografías; otros simplemente observaban en silencio el inmueble restaurado que hoy vuelve a abrir sus puertas.
Porque para Jojutla no se trató únicamente de recuperar un edificio.
Se trató de recuperar parte de su identidad.
“Este edificio es parte de la esencia del pueblo”, expresó la gobernadora Margarita González Saravia, al destacar que rescatar el Palacio Municipal significa también devolverle vida a la historia y cultura jojutlense.
Las palabras resonaron entre quienes recuerdan todavía el polvo, los escombros y la desesperación que dejó el terremoto hace casi una década.
Durante el recorrido, autoridades y ciudadanos caminaron por los pasillos rehabilitados que ahora albergarán nuevamente oficinas de atención ciudadana y un Museo Municipal, espacio que preservará la memoria histórica de Jojutla con una exposición dedicada al arroz local, orgullo regional con Denominación de Origen.
En cada rincón parecía respirarse resistencia.
Previo al acto protocolario, la mandataria estatal recorrió también el nuevo andador de la colonia Hornos Cuates, una obra impulsada mediante gestiones ante la Sedatu y el Programa Vivienda para el Bienestar, que hoy ofrece a las familias un espacio seguro de convivencia y un mirador privilegiado hacia Tequesquitengo.
Ahí, niñas, jóvenes y adultos aprovecharon para recorrer el nuevo espacio mientras el viento cálido del sur acompañaba una tarde que para muchos quedará grabada como símbolo de reconstrucción.
Porque en Jojutla las paredes volvieron a levantarse.
Pero, sobre todo, volvió a levantarse la esperanza.










