Lo que parecía un rumor terminó por estallar como bomba política: regidores emanados de Morena denunciaron públicamente presuntas irregularidades graves dentro del Ayuntamiento de Cuernavaca, entre ellas la desaparición de al menos 17 vehículos oficiales, cuyo paradero hoy es un misterio.
Durante conferencia de prensa, el regidor Gabriel Rivas Ríos lanzó el señalamiento que ha encendido las alarmas: unidades del gobierno municipal no están localizables, no hay registros claros de uso y nadie responde por ellas.
La acusación no llega sola. Los integrantes del Cabildo señalaron un patrón preocupante al interior de la administración encabezada por José Luis Urióstegui Salgado: empleados que cobran sin presentarse a trabajar, áreas sin control operativo y posibles fallas en el manejo de bienes públicos.
“Son situaciones que no se pueden normalizar”, advirtieron, al tiempo que anunciaron que darán vista a las autoridades correspondientes para que se investiguen estos hechos y se determinen responsabilidades.
El tema de los vehículos ha generado especial indignación, pues se trata de patrimonio público. La falta de claridad sobre su ubicación, uso o resguardo abre cuestionamientos directos sobre el control interno del Ayuntamiento.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con creciente molestia cómo se acumulan denuncias y señalamientos, en medio de una ciudad que enfrenta problemas visibles en servicios, infraestructura y seguridad.
Hoy, la pregunta ya no es menor:
¿Dónde están los vehículos… o están en el fondo del Mar ; y quién va a responder por su desaparición?







