Sillas volaron como armas durante el enfrentamiento; autoridades reconocen una disputa entre grupos por el control del penal y una sobrepoblación que revienta la capacidad del centro.
. ¡Se desató el infierno detrás de las rejas! El Centro Estatal de Reinserción Social de Jojutla volvió a quedar bajo los reflectores después de que una riña entre grupos de internos terminara con un saldo de hasta 14 personas privadas de la libertad lesionadas, seis de ellas trasladadas de emergencia a un hospital y reportadas inicialmente como delicadas.
El enfrentamiento habría comenzado por una disputa entre grupos que buscan mantener el control al interior del penal, de acuerdo con el coordinador del sistema penitenciario de Morelos, Josué Molina Díaz. La violencia subió de tono al grado de que las sillas terminaron convertidas en armas, mientras los internos se golpeaban hasta dejar un grupo de lesionados que necesitó atención médica.
“Se aventaron sillas”, relató el funcionario al confirmar que seis personas tuvieron que ser trasladadas a un hospital, mientras otras ocho fueron atendidas dentro del propio centro penitenciario. La autoridad descartó, hasta ese momento, personas fallecidas.
Pero el dato que verdaderamente sacude es otro: el penal está prácticamente rebasado por su propia población. Jojutla tiene capacidad aproximada para 150 internos, pero actualmente albergaría alrededor de 703, una cifra que multiplica varias veces el límite para el que fue diseñado el centro.
Y con semejante hacinamiento, cualquier chispa puede convertirse en incendio.
La riña vuelve a exhibir la tensión que existe dentro de los penales de Morelos y coloca bajo la lupa la capacidad de las autoridades para mantener el orden cuando existen grupos enfrentados y una población penitenciaria muy por encima de la capacidad instalada.
Mientras el coordinador penitenciario habló de 14 lesionados, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana difundió posteriormente un comunicado en el que informó de 10 PPL policontundidas, todas bajo atención médica y estables. La diferencia entre ambos reportes dejó dos cifras circulando sobre el saldo del enfrentamiento.
La SSPC aseguró que la situación fue controlada conforme a los protocolos y que el centro penitenciario continúa funcionando con normalidad, mientras se mantiene una vigilancia permanente para impedir que el conflicto vuelva a encenderse.
No se reportan muertos.
Pero el episodio deja una postal que difícilmente puede ignorarse: grupos de internos enfrentándose, sillas utilizadas durante la agresión, personas trasladadas al hospital y un penal con alrededor de 703 internos cuando fue diseñado para aproximadamente 150.
La riña terminó, pero el escándalo apenas comienza.
Jojutla vuelve a poner al sistema penitenciario de Morelos contra las cuerdas: detrás de los muros, la tensión crece y la sobrepoblación convierte cualquier pleito en una bomba de tiempo.










