El Zócalo Municipal dejó por unas horas de ser solamente el corazón político de Tlaltizapán para convertirse en una enorme cocina al aire libre, donde el humo, los aromas, los colores y los sabores contaron una historia que no está escrita en libros: la historia gastronómica de un pueblo que se resiste a dejar morir sus tradiciones.
Desde temprano, el olor de la cochinita comenzó a abrir el apetito. Entre cazuelas, anafres, mesas llenas de productos artesanales y el ir y venir de familias, se desarrolló este sábado la Segunda Expo Feria Gastronómica de la Cochinita y Agua Bendita “Raíces, Brebajes y Sazones”, una fiesta para el paladar y, al mismo tiempo, un homenaje a quienes mantienen encendida la cocina tradicional.
El visitante no necesitaba preguntar dónde estaba la feria: el aroma lo conducía.
En cada puesto había una historia. Detrás de cada preparación, el conocimiento de generaciones; detrás de cada artesanía, manos que transforman materiales en piezas que hablan de la identidad de Tlaltizapán.
La jornada reunió a 10 cocineras tradicionales y 20 artesanos, quienes convirtieron el Zócalo en un escaparate de sabores, bebidas, productos y creaciones que representan una parte esencial de la cultura local.
Y mientras las cocineras defendían con cucharas, cazuelas y sazón los secretos de la cocina tradicional, los artesanos mostraban que las raíces de Tlaltizapán también se pueden tocar, admirar y llevar a casa.
Entre degustaciones y conversaciones, la música en vivo terminó de ponerle ritmo a la jornada. Familias completas recorrieron los espacios, probaron, observaron y convivieron, haciendo de la expo algo más que una muestra gastronómica: un encuentro entre generaciones.
A la celebración acudió la presidenta municipal, Nancy Gómez Flores, quien recorrió los espacios y acompañó a las familias, cocineras tradicionales y artesanos participantes en esta fiesta dedicada a reconocer el talento y la riqueza cultural de Tlaltizapán.
Porque aquí la gastronomía no solamente alimenta.
También recuerda.
Recuerda a las abuelas frente al fogón, las recetas que sobreviven al paso del tiempo, las bebidas preparadas con paciencia y los sabores que se reconocen desde el primer bocado.
La Segunda Expo Feria Gastronómica demostró que cuando un pueblo protege su cocina, protege también su memoria.
Tlaltizapán volvió a sentarse a la mesa para celebrar lo que es suyo: sus sabores, sus artesanos, sus cocineras y esas tradiciones que, entre aromas y sazones, mantienen vivo el corazón de Morelos.
Gobierno con Visión, Acciones de Corazón.
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Tlaltizapán H. Ayuntamiento 2025 -2027










