El nuevo incremento en los precios de los refrescos de Coca-Cola FEMSA ya comenzó a sentirse en Morelos, donde miles de familias enfrentarán un mayor gasto para adquirir una de las bebidas de mayor consumo en el estado. A partir del 4 de agosto, la embotelladora aplicó aumentos de entre uno y cinco pesos en diversas presentaciones, argumentando el encarecimiento de las materias primas y el impacto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
El ajuste llega en un momento de fuerte presión económica para los hogares. Comerciantes de tiendas de abarrotes aseguran que los consumidores han comenzado a modificar sus hábitos de compra: adquieren presentaciones más pequeñas o retornables y reducen la compra de otros productos como pan, lácteos, embutidos, botanas y galletas para mantener el consumo de refrescos.
Aunque no existen cifras oficiales sobre el consumo exclusivo de Coca-Cola en Morelos, las estadísticas nacionales colocan a México entre los países con mayor consumo de bebidas azucaradas del mundo, con un promedio cercano a 165 litros por persona al año. Con una población superior a los 2.1 millones de habitantes, se estima que en territorio morelense se consumen más de 340 millones de litros de refrescos anualmente, una cifra equivalente a millones de botellas que llegan diariamente a hogares, comercios y restaurantes. Esta es una estimación basada en el promedio nacional y no un dato oficial específico para Morelos.
Especialistas advierten que el incremento podría tener un efecto dominó sobre otros productos de la canasta básica, ya que los pequeños comerciantes enfrentan mayores costos de operación y una disminución en sus márgenes de ganancia. La Asociación Nacional de Pequeños Comercios (ANPEC) ha señalado que el aumento en refrescos y otros productos gravados por el IEPS representa uno de los principales factores que impulsan la inflación en el consumo cotidiano.
Mientras Coca-Cola FEMSA sostiene que el ajuste responde al incremento en los costos de producción, para miles de familias morelenses significa un nuevo golpe a su economía. En un estado donde el consumo de refrescos continúa siendo elevado, el alza en los precios obliga a reorganizar el gasto familiar y evidencia el impacto que tienen la inflación y los impuestos sobre los productos de mayor demanda.
Con este aumento, la mesa de los hogares morelenses enfrenta una nueva realidad: pagar más por el mismo producto o reducir el presupuesto destinado a otros alimentos y artículos esenciales, en un escenario donde el poder adquisitivo continúa debilitándose.










