DOMINGO DE FERIA DE SAN PEDRO APÓSTOL EN PUEBLO NUEVO

Después de 20 años, los fruteros regresaron para devolverle color, aroma y memoria a una de las tradiciones más queridas de Tlaltizapán

El domingo amaneció con aroma a pan recién salido del horno de adobe, a pera madura, a durazno fresco y a aguacate cosechado en las tierras altas de Morelos. Después de 20 años de ausencia, los fruteros de Jumiltepec, municipio de Ocuituco, volvieron a Pueblo Nuevo para recuperar una tradición que parecía haberse quedado únicamente en los recuerdos de sus habitantes.

No fue un domingo cualquiera. En el marco de la edición número 268 de la Feria de San Pedro Apóstol, las calles de Pueblo Nuevo volvieron a convertirse en un punto de encuentro entre comunidades, productores y familias que celebraron el regreso de la tradicional Feria de la Fruta.

Desde temprana hora, los puestos comenzaron a llenarse de productos de temporada. Peras, duraznos, aguacates y pan artesanal elaborado en horno de adobe formaron un mosaico de colores y sabores que despertó la nostalgia entre las personas mayores y la curiosidad entre niñas, niños y jóvenes.

Para algunos habitantes, volver a ver a los fruteros significó regresar por unos instantes a su infancia, cuando los productores llegaban con canastas repletas y las familias se reunían para comprar, intercambiar productos y compartir historias.

Para las nuevas generaciones, la jornada representó la oportunidad de conocer una tradición que durante dos décadas permaneció ausente, pero que este domingo volvió con fuerza para demostrar que la memoria de los pueblos también puede rescatarse.

La presidenta municipal de Tlaltizapán, Nancy Gómez Flores, encabezó la recuperación de esta costumbre y destacó que preservar las tradiciones significa conservar la historia, fortalecer la identidad comunitaria y generar oportunidades para las familias productoras.

El regreso de los fruteros no fue solamente una actividad comercial. Representó la unión de dos municipios, el reconocimiento al trabajo del campo y la recuperación de una costumbre que durante generaciones fortaleció los vínculos culturales y sociales entre Pueblo Nuevo y Jumiltepec.

Entre música, risas y familias recorriendo los puestos, la feria volvió a tener el rostro de aquellas celebraciones antiguas en las que la plaza pública se transformaba en el corazón de la comunidad.

En la ceremonia participaron el síndico municipal Floriberto Mancines Sotelo; el regidor Celso Malpica Vides; la directora del Sistema DIF Municipal, Gabriela Ortega; la directora de Turismo, Anayanci Ocampo Tovar; la ayudante municipal de Jumiltepec, Karina Galicia Molina; la directora de Turismo de Ocuituco, Tania Smelly Guerrero Pineda, y el ayudante municipal de Pueblo Nuevo, Efraín Méndez Saavedra.

Sin embargo, los grandes protagonistas fueron los productores que regresaron después de 20 años, cargando no solamente fruta y pan, sino también recuerdos, esfuerzo y una parte importante de la historia de sus comunidades.

Al caer la tarde, las canastas comenzaron a vaciarse, pero Pueblo Nuevo se quedó lleno de alegría, identidad y esperanza. La tradición había regresado y con ella renació el compromiso de conservarla para las siguientes generaciones.

La Feria de la Fruta volvió después de dos décadas. Regresó para recordar que las tradiciones, al igual que las semillas, pueden permanecer dormidas durante años, pero cuando se cuidan y se cultivan, vuelven a florecer y a dar fruto.