LA PAZ TAMBIÉN SE APRENDE: NIÑAS, NIÑOS Y JÓVENES DE COATETELCO ALZAN LA VOZ CONTRA LA VIOLENCIA

Cientos de estudiantes del municipio indígena participaron en actividades para prevenir delitos, resolver conflictos sin violencia y construir comunidades más seguras desde las aulas.

En Coatetelco, la construcción de la paz comenzó entre juegos, aprendizajes y la participación de niñas, niños y adolescentes, quienes conocieron herramientas para prevenir la violencia y contribuir a crear entornos más seguros dentro de sus escuelas, hogares y comunidades.

Estudiantes de cuatro jardines de niños, tres escuelas primarias y una secundaria participaron en actividades lúdicas y recreativas organizadas por el Centro Estatal de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia con Participación Ciudadana, en coordinación con el Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes.

El encuentro tuvo como sede la Secundaria número 20 “Cuauhtlitzin”, donde se reunieron cientos de alumnos, docentes, madres y padres de familia para reflexionar sobre la importancia del respeto, el diálogo, la convivencia y la prevención de conductas que pueden poner en riesgo a las nuevas generaciones.

Más allá de impartir información, las actividades buscaron que las infancias y juventudes comprendieran que la paz no significa únicamente la ausencia de violencia, sino aprender a escuchar, respetar diferencias, pedir ayuda y resolver los conflictos sin agresiones.

Durante la jornada también fueron presentados los programas “Escuela Segura”, “Patrulla Juvenil” y las Redes de Mujeres y Jóvenes por la Paz, mediante los cuales se busca mantener un vínculo cercano con la población y fortalecer la participación comunitaria.

En un municipio indígena con una profunda identidad cultural, sembrar valores de respeto y solidaridad entre las nuevas generaciones también significa proteger las raíces, la convivencia y el futuro de la comunidad.

La prevención debe comenzar antes de que la violencia alcance a las infancias. Por ello, acercar estas herramientas a las escuelas representa una oportunidad para que niñas, niños y adolescentes reconozcan riesgos, conozcan sus derechos y se conviertan en promotores de paz.

Coatetelco demuestra que una comunidad más segura no se construye solamente con vigilancia, sino también desde los salones de clase, la participación de las familias y la enseñanza diaria de que el respeto puede ser más fuerte que cualquier forma de violencia.