Cuidar también es cosa de hombres: Luz Dary Quevedo impulsa histórica reforma para transformar la crianza y la igualdad en México
En un país donde millones de mujeres continúan cargando solas con la mayor parte de las responsabilidades de crianza y cuidado, una iniciativa presentada en el Congreso de Morelos busca cambiar de raíz la forma en que México entiende la paternidad.
La diputada Luz Dary Quevedo Maldonado lanzó un llamado contundente para derribar uno de los rezagos más profundos de la desigualdad: la escasa participación de los hombres en los cuidados familiares durante los primeros días de vida de sus hijas e hijos.
Desde la máxima tribuna legislativa estatal, la coordinadora parlamentaria de Movimiento Ciudadano impulsó una propuesta para que el Congreso de la Unión reforme diversas leyes federales y amplíe las licencias de paternidad hasta por 12 semanas con goce íntegro de sueldo, un cambio que podría marcar un antes y un después en la construcción de familias más equilibradas y sociedades más justas.
“Ser papá no es ayudar, ser papá es cuidar”, sentenció la legisladora, al advertir que los actuales cinco días de licencia de paternidad contemplados en la ley resultan insuficientes frente a las necesidades reales que enfrentan las familias tras un nacimiento o una adopción.
La propuesta no sólo representa una ampliación de derechos laborales. Detrás de ella existe una reflexión mucho más profunda: reconocer que el cuidado no es una tarea exclusiva de las mujeres, sino una responsabilidad compartida que debe ser respaldada por el Estado y garantizada por la ley.
Durante décadas, la maternidad ha sido protegida mediante mecanismos legales indispensables; sin embargo, la figura paterna ha permanecido relegada a un papel secundario dentro del sistema jurídico. Esta realidad ha contribuido a perpetuar estereotipos que colocan a las mujeres como principales responsables del hogar y de la crianza, limitando sus oportunidades laborales, económicas y profesionales.
La iniciativa plantea una pregunta que cada vez resuena con más fuerza en la sociedad mexicana: ¿cómo aspirar a la igualdad entre mujeres y hombres si las responsabilidades familiares siguen distribuyéndose de manera desigual desde el nacimiento de los hijos?
Diversos estudios han demostrado que la participación activa de los padres en los primeros meses de vida fortalece los vínculos afectivos, mejora el desarrollo emocional de niñas y niños y contribuye a una distribución más equitativa de las tareas domésticas y de cuidado.
Por ello, la propuesta también contempla licencias especiales en situaciones extraordinarias, como complicaciones médicas graves o el fallecimiento de la madre, garantizando protección integral para las familias en momentos particularmente vulnerables.
Más allá del debate legislativo, la iniciativa abre una discusión social de enorme relevancia: construir una cultura donde cuidar deje de verse como una obligación femenina y se convierta en una responsabilidad compartida.
Porque ampliar las licencias de paternidad no significa otorgar privilegios; significa reconocer que el cuidado es trabajo, que la crianza requiere tiempo y presencia, y que la igualdad comienza dentro de los hogares.
Con esta propuesta, Luz Dary Quevedo coloca sobre la mesa un tema que trasciende la política y toca el corazón mismo de la vida cotidiana de millones de familias mexicanas.
La pregunta ahora es si México está listo para entender que una paternidad presente no sólo beneficia a los padres, sino que fortalece a las mujeres, protege a la infancia y construye una sociedad más justa para todos.
Porque sin corresponsabilidad no hay igualdad. Y sin igualdad, el futuro sigue siendo una deuda pendiente.










