La presidenta municipal de Tetecala, Rosbelia Benítez Bello, acompañó a ejidatarios y familias en una de las expresiones más representativas de la Feria de San Francisco de Asís; las calles volvieron a llenarse de color, alegría y memoria colectiva hasta desembocar en la histórica Plaza de Toros.
Tetecala volvió a encontrarse con una de esas tradiciones que no solamente se observan: se caminan, se escuchan y se sienten.
La tarde de este domingo, las principales calles del municipio se llenaron de música, color y ambiente festivo con el tradicional “Toro de Once”, una celebración ligada profundamente al sector ejidal y a las festividades en honor a San Francisco de Asís, santo patrono de Tetecala.
Entre ejidatarios, familias y visitantes, el contingente avanzó por las calles mientras la fiesta crecía a cada paso. Al frente estuvo la presidenta municipal de Tetecala, Rosbelia Benítez Bello, acompañada por integrantes del Comité Ejidal, el Comité Organizador y hombres y mujeres del campo que año con año mantienen viva esta expresión popular.
No se trató únicamente de un desfile. El “Toro de Once” volvió a convertirse en un punto de encuentro entre generaciones, entre quienes recuerdan la tradición de años atrás y quienes hoy comienzan a hacerla propia.
La celebración culminó en la emblemática Plaza de Toros “San Francisco de Asís”, escenario que volvió a recibir a decenas de participantes en medio del ambiente propio de la Feria Patronal 2026.
La presidenta municipal de Tetecala, Rosbelia Benítez Bello, destacó que esta tradición fue recuperada hace cinco años y aseguró que mantenerla vigente significa preservar una parte importante de la identidad de Tetecala.
La alcaldesa también reconoció la participación del sector ejidal, cuya organización y trabajo han resultado fundamentales para mantener una festividad que forma parte de la memoria colectiva del municipio.
Y mientras el “Toro de Once” cerraba uno de los capítulos más tradicionales de la jornada, la fiesta todavía tenía camino por recorrer: para la tarde-noche estaba programado el gran jaripeo en la Plaza de Toros, prolongando una celebración donde el campo, la fe y las costumbres vuelven a reunir a todo un pueblo.
Porque en Tetecala, la Feria de San Francisco de Asís no solamente se celebra: se hereda de generación en generación.










