32 AÑOS DE BATAS, GUARDIAS Y ESPERANZA: DANIEL MARTÍNEZ TERRAZAS RECONOCE AL CORAZÓN DEL HOSPITAL PARRES

El diputado Daniel Martínez Terrazas acudió como invitado especial a la celebración por el 32 aniversario del Hospital General de Cuernavaca “Dr. José G. Parres”, donde reconoció no sólo a médicos y enfermeras, sino a todo el ejército de trabajadores que diariamente mantiene en movimiento una de las instituciones de salud más importantes para las familias de Cuernavaca y Morelos.

Hay historias que no se cuentan solamente en años. Se cuentan en guardias, desvelos, camillas que recorren los pasillos, teléfonos que no dejan de sonar, expedientes que cambian de escritorio, sábanas que vuelven limpias a una cama y trabajadores que comienzan su jornada mucho antes de que los primeros pacientes crucen la puerta.

Así se escriben los 32 años de historia y servicio del Hospital General de Cuernavaca “Dr. José G. Parres”, una institución que todos los días recibe a familias provenientes de Cuernavaca y distintos puntos de Morelos.

A la celebración acudió como invitado especial el diputado Daniel Martínez Terrazas, quien compartió con quienes forman parte de esta institución y realizó un reconocimiento a la labor que desempeñan diariamente con compromiso, responsabilidad y humanidad.

Porque cuando se habla de un hospital, muchas veces la imagen inmediata es la de una bata blanca.

Pero detrás de esas batas existe todo un ejército que pocas veces aparece en las fotografías.

Ahí están los administrativos, quienes llevan expedientes, documentos, trámites y procesos indispensables para que la atención avance; las y los recepcionistas, que reciben diariamente a pacientes y familiares, muchas veces en momentos de preocupación y angustia; y el personal de admisión y archivo clínico, encargado de mantener ordenada una parte fundamental de la historia de cada paciente.

Están también los camilleros, esos trabajadores que recorren kilómetros dentro del propio hospital trasladando pacientes de un servicio a otro, de una cama a estudios, de urgencias a hospitalización o de un área a otra.

Está el personal de intendencia y limpieza, cuya tarea resulta indispensable en un espacio donde la higiene puede significar seguridad para pacientes y trabajadores.

Y están quienes laboran detrás de puertas que pocas veces observa el público: el personal de lavandería, encargado de lavar, desinfectar, doblar y mantener disponibles las sábanas, batas, cobijas y demás textiles que diariamente vuelven a las camas hospitalarias.

También forman parte de esta historia quienes trabajan en cocina y alimentación, preparando y distribuyendo los alimentos de los pacientes; el personal de mantenimiento, que atiende instalaciones, equipos y servicios; y quienes realizan labores de vigilancia y seguridad durante las 24 horas.

A ellos se suman trabajadores de laboratorio, farmacia, radiología e imagen, trabajo social, almacén, recursos humanos, servicios generales y áreas administrativas, además de médicos, médicas, enfermeras, enfermeros y especialistas que diariamente enfrentan jornadas donde cada minuto puede ser determinante.

Son muchas manos para mantener vivo un hospital.

Mientras un médico revisa a un paciente, alguien limpia el área; mientras una enfermera prepara un medicamento, alguien traslada una camilla; mientras una familia espera noticias, alguien procesa estudios, organiza documentos, limpia una habitación, prepara alimentos o coloca nuevamente sábanas limpias para recibir al siguiente paciente.

Ese es el rostro completo del Parres.

Durante la celebración, Daniel Martínez Terrazas destacó precisamente esa dimensión humana de la institución.

“Me dio mucho gusto compartir con quienes forman parte de esta institución y reconocer la labor que realizan todos los días con compromiso y humanidad”, expresó.

El legislador extendió su reconocimiento a todo el personal por estos 32 años de servicio a la comunidad.

Porque un hospital no solamente está construido con paredes, camas, consultorios y quirófanos.

Está construido con trabajadores.

Con quien opera, con quien cura, con quien recibe, con quien limpia, con quien lava una sábana, con quien empuja una camilla, con quien captura un expediente, con quien sirve un alimento, con quien vigila una puerta y con quien permanece despierto durante la madrugada para que el hospital jamás se detenga.

Después de 32 años, el Hospital General de Cuernavaca “Dr. José G. Parres” continúa escribiendo historias todos los días.

Y en este aniversario, los reflectores fueron para quienes normalmente trabajan detrás de ellos.

Médicos, enfermeras, administrativos, recepcionistas, camilleros, intendentes, lavandería, cocina, mantenimiento, laboratorio, farmacia, trabajo social, vigilancia y servicios generales: 32 años después, el verdadero corazón del Parres sigue siendo su gente. 🩺💙