La captura ocurre tras la presión social y el seguimiento diplomático de España; el caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿se mueve más rápido la justicia cuando la víctima es extranjera?
Se acabó la búsqueda. Francisco Javier “N”, alias “El Trompas”, señalado como presunto responsable del feminicidio de la estudiante española Claudia Tacoronte Aguilera, fue detenido en Cuautla, donde ocurrió el crimen.
El caso había provocado indignación en México, pero también una fuerte reacción internacional. España dio seguimiento directo a la investigación: el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, pidió celeridad a las autoridades mexicanas, mientras el cónsul español en México se reunió con la gobernadora de Morelos y autoridades de procuración de justicia.
Y ahí surge el cuestionamiento que incomoda: ¿qué pasa cuando la víctima es mexicana? Familias y colectivos llevan años reclamando que numerosos feminicidios y homicidios permanecen sin respuestas rápidas. En este caso, la condición de estudiante extranjera y la intervención diplomática colocaron el asesinato bajo una lupa internacional.
La captura de “El Trompas” fue confirmada por el secretario federal de Seguridad, Omar García Harfuch, quien informó que participaron coordinadamente autoridades federales, estatales y de seguridad. De acuerdo con información publicada por EL PAÍS, el sospechoso fue localizado cerca de la Alameda central de Cuautla; llevaba cervezas abiertas y había cambiado su apariencia, incluso con la cabeza rapada.
Claudia, de 21 años y estudiante de la Universidad de Granada, había llegado a Morelos como parte de un intercambio académico con la UAEM. Su asesinato provocó protestas en Cuernavaca y repercusiones en universidades españolas, que comenzaron a revisar sus protocolos para enviar estudiantes a México.
Ahora el caso entra en una nueva etapa: la detención del presunto responsable deberá ser seguida por una investigación sólida y un proceso judicial conforme a derecho.
Porque la exigencia de justicia no debería depender de la nacionalidad de la víctima. Mexicana o extranjera, toda vida merece la misma atención, la misma investigación y la misma justicia.










