.El corazón de Cuernavaca amaneció vestido de verde, blanco y rojo. Desde las banquetas, familias enteras ocuparon las calles para esperar el paso de una de las estampas más representativas de las Fiestas Patrias: el Desfile Cívico-Militar conmemorativo del CCXVI aniversario del inicio de la Independencia de México, encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia.
El redoble de los tambores y el sonido de las cornetas anunciaron el comienzo de la marcha. Poco a poco, las calles se convirtieron en un corredor de historia: banderas ondeando, uniformes impecables, estandartes y pasos perfectamente coordinados avanzaron ante la mirada de niñas, niños, jóvenes y adultos.
En el palco de honor, la gobernadora estuvo acompañada por representantes de los tres poderes del Estado: el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Emilio Elizalde Figueroa; el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, Isaac Pimentel Mejía, y el comandante de la 24/a Zona Militar, general de brigada de Estado Mayor Juan José Montiel Maldonado, en una ceremonia marcada por la presencia institucional y el carácter cívico de la fecha.
La primera gran postal la protagonizaron 12 banderas de gasa, que avanzaron como símbolo de lealtad y honor. Después aparecieron las unidades blindadas, la escolta de bandera de guerra, los guiones y el agrupamiento de Infantería. El paso firme de los elementos militares arrancó aplausos y celulares levantados para guardar el recuerdo.
Detrás llegaron los jóvenes del Servicio Militar Nacional, representantes de una nueva generación que se incorporó a esta tradición que año con año recuerda el significado de la Independencia y valores como la responsabilidad, la identidad y el servicio a la nación.
La marcha continuó con elementos de la 24/a Zona Militar, Guardia Nacional, Secretaría de Marina, SSPC Morelos, seguridad de Cuernavaca, Policía Vial, Bomberos y Pentatlón, en un despliegue que mostró la diversidad de instituciones que participan en las tareas de servicio y protección de la sociedad.
Pero el desfile también tuvo rostro joven. Estudiantes, docentes, escoltas y bandas de guerra tomaron las calles y pusieron el acento escolar a la celebración. Sus uniformes, pasos y formaciones recordaron que las tradiciones cívicas también se transmiten de generación en generación.
La emoción creció con la presencia de Protección Civil, Secretaría de Salud, Cruz Roja Mexicana, los “Zacatuches”, Policía Montada y charros, quienes añadieron movimiento, color y tradición al recorrido. Las suertes charras frente al público arrancaron expresiones de sorpresa y aplausos, mientras los caballos avanzaban entre el entusiasmo de las familias.
En las banquetas, la escena se repetía una y otra vez: padres levantando a sus pequeños para que pudieran mirar mejor, abuelos contando historias, jóvenes tomando fotografías y niñas y niños ondeando pequeñas banderas mexicanas.
El desfile fue, así, mucho más que una marcha. Fue una reunión de generaciones alrededor de la memoria nacional, una oportunidad para reconocer a quienes sirven desde las fuerzas armadas, seguridad, educación, salud, protección civil y atención de emergencias, y una jornada en la que las calles de Cuernavaca volvieron a convertirse en punto de encuentro de los morelenses.
Bajo el lema “Morelos, raíces de nuestra historia”, la conmemoración avanzó entre aplausos, música y símbolos nacionales, hasta dejar una imagen imborrable en el centro de la capital: Morelos celebrando su historia con las familias en las calles y México latiendo en cada bandera.
🇲🇽 Porque la Independencia también se recuerda así: caminando juntos, honrando nuestras raíces y manteniendo viva la memoria de quienes hicieron historia.
Entre tambores, banderas y orgullo: Morelos vuelve a desfilar por su historia
CUERNAVACA, MORELOS.— El corazón de Cuernavaca amaneció vestido de verde, blanco y rojo. Desde las banquetas, familias enteras ocuparon las calles para esperar el paso de una de las estampas más representativas de las Fiestas Patrias: el Desfile Cívico-Militar conmemorativo del CCXVI aniversario del inicio de la Independencia de México, encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia.
El redoble de los tambores y el sonido de las cornetas anunciaron el comienzo de la marcha. Poco a poco, las calles se convirtieron en un corredor de historia: banderas ondeando, uniformes impecables, estandartes y pasos perfectamente coordinados avanzaron ante la mirada de niñas, niños, jóvenes y adultos.
En el palco de honor, la gobernadora estuvo acompañada por representantes de los tres poderes del Estado: el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Emilio Elizalde Figueroa; el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, Isaac Pimentel Mejía, y el comandante de la 24/a Zona Militar, general de brigada de Estado Mayor Juan José Montiel Maldonado, en una ceremonia marcada por la presencia institucional y el carácter cívico de la fecha.
La primera gran postal la protagonizaron 12 banderas de gasa, que avanzaron como símbolo de lealtad y honor. Después aparecieron las unidades blindadas, la escolta de bandera de guerra, los guiones y el agrupamiento de Infantería. El paso firme de los elementos militares arrancó aplausos y celulares levantados para guardar el recuerdo.
Detrás llegaron los jóvenes del Servicio Militar Nacional, representantes de una nueva generación que se incorporó a esta tradición que año con año recuerda el significado de la Independencia y valores como la responsabilidad, la identidad y el servicio a la nación.
La marcha continuó con elementos de la 24/a Zona Militar, Guardia Nacional, Secretaría de Marina, SSPC Morelos, seguridad de Cuernavaca, Policía Vial, Bomberos y Pentatlón, en un despliegue que mostró la diversidad de instituciones que participan en las tareas de servicio y protección de la sociedad.
Pero el desfile también tuvo rostro joven. Estudiantes, docentes, escoltas y bandas de guerra tomaron las calles y pusieron el acento escolar a la celebración. Sus uniformes, pasos y formaciones recordaron que las tradiciones cívicas también se transmiten de generación en generación.
La emoción creció con la presencia de Protección Civil, Secretaría de Salud, Cruz Roja Mexicana, los “Zacatuches”, Policía Montada y charros, quienes añadieron movimiento, color y tradición al recorrido. Las suertes charras frente al público arrancaron expresiones de sorpresa y aplausos, mientras los caballos avanzaban entre el entusiasmo de las familias.
En las banquetas, la escena se repetía una y otra vez: padres levantando a sus pequeños para que pudieran mirar mejor, abuelos contando historias, jóvenes tomando fotografías y niñas y niños ondeando pequeñas banderas mexicanas.
El desfile fue, así, mucho más que una marcha. Fue una reunión de generaciones alrededor de la memoria nacional, una oportunidad para reconocer a quienes sirven desde las fuerzas armadas, seguridad, educación, salud, protección civil y atención de emergencias, y una jornada en la que las calles de Cuernavaca volvieron a convertirse en punto de encuentro de los morelenses.
Bajo el lema “Morelos, raíces de nuestra historia”, la conmemoración avanzó entre aplausos, música y símbolos nacionales, hasta dejar una imagen imborrable en el centro de la capital: Morelos celebrando su historia con las familias en las calles y México latiendo en cada bandera.
🇲🇽 Porque la Independencia también se recuerda así: caminando juntos, honrando nuestras raíces y manteniendo viva la memoria de quienes hicieron historia.
El corazón de Cuernavaca amaneció vestido de verde, blanco y rojo. Desde las banquetas, familias enteras ocuparon las calles para esperar el paso de una de las estampas más representativas de las Fiestas Patrias: el Desfile Cívico-Militar conmemorativo del CCXVI aniversario del inicio de la Independencia de México, encabezado por la gobernadora Margarita González Saravia.
El redoble de los tambores y el sonido de las cornetas anunciaron el comienzo de la marcha. Poco a poco, las calles se convirtieron en un corredor de historia: banderas ondeando, uniformes impecables, estandartes y pasos perfectamente coordinados avanzaron ante la mirada de niñas, niños, jóvenes y adultos.
En el palco de honor, la gobernadora estuvo acompañada por representantes de los tres poderes del Estado: el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Juan Emilio Elizalde Figueroa; el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, Isaac Pimentel Mejía, y el comandante de la 24/a Zona Militar, general de brigada de Estado Mayor Juan José Montiel Maldonado, en una ceremonia marcada por la presencia institucional y el carácter cívico de la fecha.
La primera gran postal la protagonizaron 12 banderas de gasa, que avanzaron como símbolo de lealtad y honor. Después aparecieron las unidades blindadas, la escolta de bandera de guerra, los guiones y el agrupamiento de Infantería. El paso firme de los elementos militares arrancó aplausos y celulares levantados para guardar el recuerdo.
Detrás llegaron los jóvenes del Servicio Militar Nacional, representantes de una nueva generación que se incorporó a esta tradición que año con año recuerda el significado de la Independencia y valores como la responsabilidad, la identidad y el servicio a la nación.
La marcha continuó con elementos de la 24/a Zona Militar, Guardia Nacional, Secretaría de Marina, SSPC Morelos, seguridad de Cuernavaca, Policía Vial, Bomberos y Pentatlón, en un despliegue que mostró la diversidad de instituciones que participan en las tareas de servicio y protección de la sociedad.
Pero el desfile también tuvo rostro joven. Estudiantes, docentes, escoltas y bandas de guerra tomaron las calles y pusieron el acento escolar a la celebración. Sus uniformes, pasos y formaciones recordaron que las tradiciones cívicas también se transmiten de generación en generación.
La emoción creció con la presencia de Protección Civil, Secretaría de Salud, Cruz Roja Mexicana, los “Zacatuches”, Policía Montada y charros, quienes añadieron movimiento, color y tradición al recorrido. Las suertes charras frente al público arrancaron expresiones de sorpresa y aplausos, mientras los caballos avanzaban entre el entusiasmo de las familias.
En las banquetas, la escena se repetía una y otra vez: padres levantando a sus pequeños para que pudieran mirar mejor, abuelos contando historias, jóvenes tomando fotografías y niñas y niños ondeando pequeñas banderas mexicanas.
El desfile fue, así, mucho más que una marcha. Fue una reunión de generaciones alrededor de la memoria nacional, una oportunidad para reconocer a quienes sirven desde las fuerzas armadas, seguridad, educación, salud, protección civil y atención de emergencias, y una jornada en la que las calles de Cuernavaca volvieron a convertirse en punto de encuentro de los morelenses.
Bajo el lema “Morelos, raíces de nuestra historia”, la conmemoración avanzó entre aplausos, música y símbolos nacionales, hasta dejar una imagen imborrable en el centro de la capital: Morelos celebrando su historia con las familias en las calles y México latiendo en cada bandera.
🇲🇽 Porque la Independencia también se recuerda así: caminando juntos, honrando nuestras raíces y manteniendo viva la memoria de quienes hicieron historia.










