La falta de agua pone contra las cuerdas al campo morelense; productores advierten que las cosechas están en riesgo y aseguran que las lluvias de San Pedro, San Juan y San Bartolo apenas han dejado “puro goteo”
El campo morelense comienza a sentir con fuerza los estragos de la falta de lluvias. Mientras las semanas avanzan y el agua no llega con la intensidad esperada, campesinos de distintas regiones del estado enfrentan el temor de perder sus cosechas y ver afectado el sustento de sus familias.
La preocupación llegó este domingo hasta la Catedral de Cuernavaca, donde el obispo Ramón Castro Castro dedicó parte de su homilía a los trabajadores del campo y pidió por quienes dependen de las lluvias para sacar adelante sus cultivos.
“Vemos que hay una sequía y nuestros campesinos están muy preocupados, porque está a punto de perderse la cosecha si no llueve”, expresó el jerarca católico durante la celebración religiosa.
🌧️ “San Pedro, San Juan y San Bartolo nomás están goteando”
Entre los productores comienza a crecer la desesperación. De acuerdo con testimonios de campesinos, las lluvias registradas hasta ahora han sido insuficientes para garantizar el desarrollo de las milpas.
Con una expresión que refleja la angustia que vive el campo, algunos productores aseguran que “San Pedro, San Juan y San Bartolo solo están echando puro goteo”, en referencia a las lluvias esperadas durante estas fechas.
La consecuencia, advierten, ya se observa en las parcelas: “la milpa no crece”.
Para muchas familias rurales, no se trata únicamente de una mala temporada agrícola: está en juego el alimento, los ingresos y la posibilidad de recuperar lo invertido en semillas, fertilizantes, preparación de tierras y trabajo.
⛪ Desde Catedral, el llamado fue también a no quedarse de brazos cruzados
Durante la misa, monseñor Castro pidió poner esta problemática en manos de Dios y elevó oraciones para que lleguen las lluvias necesarias para las cosechas.
Pero su mensaje no se quedó únicamente en la sequía.
El obispo también lanzó un cuestionamiento directo a los feligreses sobre su compromiso con la fe y con los problemas que enfrenta la sociedad.
Preguntó si quienes se consideran católicos realmente viven de acuerdo con los principios que profesan y llamó a reflexionar sobre temas como la verdad, la justicia, la democracia y la violencia.
Incluso cuestionó la pasividad frente a problemas como la corrupción y el cobro de piso.
“¿Qué estás haciendo para que este ambiente de violencia, de corrupción, de derecho de piso mejore?”, planteó durante su mensaje.
Castro Castro sostuvo que una respuesta basada en el miedo o en la indiferencia no corresponde, a su juicio, con una vivencia profunda de la fe.
El campo espera el agua; las familias esperan que la cosecha sobreviva
Mientras en los templos se elevan plegarias por la lluvia, en las comunidades rurales los productores mantienen la mirada puesta en el cielo.
La preocupación es concreta: si las precipitaciones no llegan de manera suficiente y oportuna, las pérdidas podrían aumentar y golpear directamente a las familias que dependen de la agricultura.
Por ahora, la milpa sigue esperando.
Y en el campo morelense, cada día sin lluvia puede significar un día menos para salvar la cosecha.
Mons. Ramón Castro Castro










