Andy Gordillo pone en marcha “Poda Consciente”: ¡los árboles de Cuernavaca no se talan, se protegen!

La diputada Andrea Gordillo Vega impulsa una nueva visión para el arbolado urbano: poda técnica, conservación y aprovechamiento de residuos vegetales; la tala será únicamente el último recurso cuando exista un riesgo real o el árbol ya no pueda recuperarse.

Con el objetivo de construir una capital más ordenada, segura y sustentable, la diputada Andrea Gordillo Vega puso en marcha el programa “Poda Consciente”, una iniciativa que busca cambiar la manera en que se intervienen los árboles en Cuernavaca y colocar su conservación como prioridad.

De la mano de Manglar Cuernavaca, empresa especializada en manejo y cuidado del arbolado, el programa plantea que podar no significa destruir, sino intervenir únicamente cuando sea necesario y bajo criterios técnicos que permitan preservar la vida de los árboles.

“Queremos una Cuernavaca ordenada, pero también una ciudad que respete y cuide sus árboles. No se trata de intervenir por intervenir; se trata de valorar cada árbol y hacer lo necesario para conservarlo cuando las condiciones lo permitan”, señaló Gordillo Vega.

Uno de los puntos distintivos de “Poda Consciente” será el aprovechamiento de los residuos generados durante las labores. El material vegetal será triturado para transformarlo en composta, permitiendo que los restos regresen a la tierra como nutrientes para las propias áreas verdes de la ciudad.

Con esta estrategia, la diputada busca impulsar un modelo de economía circular, donde los residuos de la poda dejen de ser considerados basura y se conviertan nuevamente en un recurso para fortalecer el entorno urbano.

Gordillo Vega fue contundente al señalar que la tala debe ser la última opción y solamente podrá considerarse cuando un árbol se encuentre enfermo, tenga una plaga que comprometa seriamente su supervivencia o represente un riesgo para personas, viviendas, vialidades o infraestructura.

Así, “Poda Consciente” pretende convertirse en una nueva forma de cuidar Cuernavaca: menos tala innecesaria, más conocimiento técnico y mayor compromiso con los árboles que forman parte del patrimonio ambiental de la ciudad.