LA TIERRA DE LA DOBLADA Y EL MOLE VERDE, LA HURTAN

Vecinos denuncian una presunta ola de robos a viviendas en pleno centro y al exterior de Xoxocotla; exigen vigilancia antes de que el hartazgo desate justicia por propia mano como es la costumbre en esta comunidad indígena.

Xoxocotla, tierra reconocida por la tradicional doblada y el mole verde, enfrenta ahora un escenario de miedo, indignación y desconfianza: habitantes denunciaron que durante las últimas semanas se habrían registrado numerosos robos a casas ubicadas incluso a unos pasos del centro del municipio indígena.

Mientras las familias trabajan o realizan sus actividades cotidianas, presuntos delincuentes estarían aprovechando la falta de vigilancia para ingresar a las viviendas y llevarse diversos artículos, dejando detrás incertidumbre y la sensación de que nadie está protegiendo el patrimonio de los habitantes.

Vecinos de las calles Independencia, Reforma y 20 de Noviembre aseguraron que decenas de domicilios habrían resultado afectados recientemente, situación que mantiene en alerta a los residentes ante el temor de que los robos continúen y alcancen a más familias.

Los habitantes cuestionaron la respuesta de las autoridades municipales y de seguridad pública, pues consideran que los recorridos preventivos son insuficientes en las zonas donde presuntamente se concentra la actividad delictiva, estando a merced de los ladrones de cada Habitación.

La preocupación aumenta debido a que una parte de los casos no habría sido denunciada formalmente ante la Fiscalía Regional Sur Poniente. Las víctimas consideran que los trámites son tardados, burocráticos y que el seguimiento de las carpetas de investigación no siempre ofrece resultados, por lo que solicitan a la Fiscalía Morelense un vehículo de Ministerio Público itinerante.

Ante esta situación pobladores manifestaron “que prefieren no denunciar porque consideran que el proceso es tardado y, al final, no siempre se obtienen resultados. Sin embargo, esto provoca que los casos no queden registrados oficialmente”, expresó uno de los vecinos consultados.

La falta de denuncias podría provocar que las estadísticas oficiales no reflejen la verdadera dimensión de lo que estaría ocurriendo en Xoxocotla.

Para las autoridades, los delitos que no se denuncian prácticamente no existen en los registros. Para los habitantes, en cambio, el miedo es real y cada vivienda robada representa el esfuerzo de una familia que quedó a merced de los delincuentes.

El ambiente se torna todavía más delicado debido a que algunos habitantes afirman conocer la identidad de quienes presuntamente estarían cometiendo los robos.

Un vecino, quien pidió permanecer en el anonimato por temor a represalias, advirtió que la falta de intervención de las autoridades podría provocar que ciudadanos desesperados intenten detener o castigar por cuenta propia a los señalados.

“Ya hay vecinos que dicen saber quiénes están cometiendo los robos. Si las autoridades no intervienen a tiempo, existe el riesgo de que algunas personas intenten hacer justicia por su propia mano, lo que podría generar un problema mayor”, de linchamiento.

El señalamiento enciende una peligrosa alarma: al Ayuntamiento municipal y asu presidente José Carlos Jiménez Ponciano. la omisión, la tardanza o la falta de resultados no sólo permiten que los robos continúen, sino que también pueden generar confrontaciones, agresiones o linchamientos.

POR LÓ QUE CIUDADANOS INDÍGENAS EXIGEN QUE EL AYUNTAMIENTO DEJE DE MIRAR HACIA OTRO LADO

Los habitantes exigieron al gobierno municipal de Xoxocotla reforzar inmediatamente la vigilancia, desplegar recorridos permanentes y atender las calles donde se concentra el mayor número de señalamientos.

También pidieron instalar estrategias de prevención, mejorar la coordinación con las autoridades estatales y establecer mecanismos accesibles para que las víctimas denuncien sin enfrentar trámites interminables.

La ciudadanía advirtió que no basta con reaccionar después de un robo. Las autoridades tienen la obligación de prevenir, investigar y garantizar condiciones mínimas de seguridad para las familias.

Xoxocotla no puede permitir que el miedo se apodere de sus calles ni que la delincuencia convierta las viviendas en objetivos fáciles.

La tierra de la doblada y el mole verde hoy clama seguridad, porque mientras los delincuentes hurtan el patrimonio de las familias, la paciencia de los habitantes también comienza a agotarse.