La sobrecarga física, emocional y económica puede provocar gritos, humillaciones, negligencia e incluso agresiones contra personas adultas mayores o con discapacidad; apoyar a quienes cuidan también significa proteger a quienes dependen de ellos.
Las personas cuidadoras no deben ser señaladas ni “quemadas” de manera generalizada. Muchas realizan esta labor prácticamente solas, sin descanso, capacitación, ingresos suficientes ni una red familiar que las releve.
Sin embargo, tampoco debe ocultarse una realidad dolorosa: el agotamiento extremo, la frustración y el deterioro de la salud mental pueden convertirse en factores de riesgo para que surjan gritos, malos tratos, abandono, humillaciones o agresiones físicas contra las personas enfermas, adultas mayores o con discapacidad que están bajo su cuidado.
En algunos hogares, la violencia puede ocurrir contra integrantes de la propia familia y permanecer oculta por miedo, dependencia o porque se considera equivocadamente que los malos tratos son parte normal de la atención cotidiana. Nada justifica golpear, insultar o degradar a una persona vulnerable, pero para prevenir estas conductas también es indispensable intervenir antes de que la sobrecarga rebase a quien cuida.
Por ello, el programa “CuídaTe” debe representar más que un apoyo temporal. La capacitación en autocuidado, salud mental, manejo del tiempo y fortalecimiento de redes familiares puede ayudar a detectar señales de agotamiento y evitar que la desesperación termine convirtiéndose en violencia.
También es necesario que las familias compartan las responsabilidades y establezcan periodos de relevo. Ninguna persona debería permanecer día y noche al cuidado de un familiar sin descanso, acompañamiento profesional ni oportunidades para atender su propia vida.
El estímulo económico puede aliviar parte de la presión que enfrentan los hogares, aunque deberá acompañarse de orientación psicológica, seguimiento y mecanismos para identificar posibles casos de maltrato.
La primera etapa del programa recibió 235 solicitudes y contempla beneficiar hasta a 450 personas cuidadoras. La segunda fase de registro comenzará el próximo 8 de julio.
Apoyar a quien cuida no significa justificar la violencia. Significa reconocer el problema, intervenir a tiempo y proteger tanto a las personas cuidadoras como a quienes, por enfermedad, edad o discapacidad, dependen completamente de ellas. Erradicar los gritos, golpes y malos tratos dentro de las familias exige descanso, capacitación, corresponsabilidad y vigilancia.










