En el marco de su segundo aniversario, la Unión de Municipios y Comunidades Indígenas y Afromorelenses celebró su XX Asamblea, consolidando su proceso organizativo y marcando un hecho histórico al realizarse por primera vez en la Zona Arqueológica de Coatetelco, un espacio de profundo significado ancestral.
Este encuentro representa un paso firme en la consolidación de la Unión, que a dos años de su conformación ha logrado articular a comunidades de los pueblos originarios en torno a una agenda común basada en el reconocimiento de derechos, la autonomía y el desarrollo con identidad.
La asamblea inició con una ceremonia tradicional dedicada a los “Airecitos”, una práctica espiritual que honra a las fuerzas del viento y a las energías invisibles de la naturaleza. En la cosmovisión de los pueblos originarios, los “Airecitos” son entidades que resguardan el equilibrio del entorno; por ello, se colocaron ofrendas sobre hojas naturales —con alimentos, semillas y elementos rituales— para pedir permiso, protección y armonía en el desarrollo de los trabajos.
Posteriormente, el Municipio Indígena de Coatetelco dio la bienvenida a las y los asistentes, seguido por la intervención de la Unión, donde se presentó al Grupo Asesor Permanente y al Grupo Asesor Técnico de Expertos y Expertas, quienes acompañarán los procesos comunitarios.
Durante la jornada, se realizó la presentación de representantes de comunidades y agrupaciones, fortaleciendo el diálogo y la participación colectiva. Asimismo, se informó sobre la reunión sostenida con la Secretaría del Bienestar y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), donde se dieron a conocer proyectos susceptibles de apoyo para las comunidades.
Entre los puntos centrales destacó la presentación de un proyecto para la creación de Sistemas Normativos Internos, así como la propuesta de carta dirigida al INPI y a las instancias correspondientes para impulsar el Plan de Justicia para el Pueblo Nahua de Morelos, iniciativas que serán sometidas a consideración de la Asamblea.
La realización de la XX Asamblea en una zona arqueológica, a dos años de la fundación de la Unión, no solo representa un logro organizativo, sino un acto de reivindicación cultural, donde los pueblos indígenas, pueblos originarios y afromorelenses reafirman su identidad, su historia y su compromiso con la construcción de un futuro con justicia y dignidad.









